Este libro pertenece a la serie “Favoritos de mis amigos”. En este caso fue Agustín, un compañero de mis tiempos de estudiante de filología, quien me recomendó esta lectura. Creo que en aquella conversación en la que surgió Castaneda, le había hablado de un libro de no ficción que me había impactado a comienzos de los 90: Filosofías del Underground de Luis Racionero, y de ahí él saltó a Las enseñanzas de Don Juan diciendo que pese a que en teoría es un trabajo de antropología, hay dudas de si es real o ficción la obra de Castaneda.

No voy a entrar a valorar lo que hay de verdad en este libro, ya que como escribió Octavio Paz en el prólogo, “no se debe solo a los celos profesionales o a la miopía del especialista. Es natural la reserva frente a una obra que comienza como un trabajo de etnografía y que a las pocas páginas se transforma en la historia de una conversión”. Por lo tanto para mi es ficción y realmente me importa poco si realmente existió el chaman yaqui, Juan Matus, protagonista del libro, y como tal lo valoro.

El libro está dividido en dos secciones. La primera sección, Las enseñanzas, es una narrativa en primera persona que documenta las interacciones iniciales de Castaneda con Don Juan usando tres tipos de plantas psicotrópicas: Peyote, Toloache (Datura inoxia) y un hongo de la familia Psilocybe (probablemente Psilocybe mexicana),​ y los estados de realidad alterada​ alcanzados mediante el consumo de dichas sustancias. En la segunda parte del libro el autor realiza un análisis estructural buscando «revelar la cohesión y contingencia interna de las enseñanzas de Don Juan».

La primera parte es muy interesante. Las experiencias que vive Castaneda en el proceso para convertirse en un chamán son realmente curiosas y extremas. En esa consciencia alterada se convierte casi en un superhéroe capaz de realizar las más inverosímiles proezas. Es curiosa la forma de transmitir los conocimientos de Don Juan, muy diferente a la manera occidental. También nos hace reflexionar, si lo tomamos por hechos contrastados, en como los conocimientos de generaciones innumerable que en alguna áreas pueden estar mucho más avanzados que los nuestros se pueden perder o simplemente existen más allá de nuestro interés.

La segunda parte me pareció un verdadero plomazo de la que solo fui capaz de leer poco más de una docena de páginas.

Si el libro solo fuera la primera parte (como afirma amigo Agustín), me parecería un libro muy interesante que explora los conocimientos y las culturas indígenas tan de moda en los años 60 que fue cuando se publicó Las enseñanzas de Don Juan. De hecho, aunque yo desconociera totalmente esta obra, ha vendido más de 30 millones de libros e influido en cineastas como Fellini, George Lucas o las hermanas Wachowski. Yo lo recomiendo a todos que quieran experimentar los conocimientos de un chamán, y olvidarse de la segunda parte a no ser que quieras ser un antropólogo.

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