Con este poemario voy a incumplir algunas de las leyes no escritas de este blog como reseñar solo novela o libros que estén traducidos al castellano, pero es que cuando un amigo te regala un libro que ha escrito él y con una dedicatoria tan bonita, tienes que hacerle un hueco en el blog.

Lo primero que tengo que decir es que no me gusta la poesía. Hace ya varias décadas que no he tocado ni un solo verso. En mis tiempos de adolescente y universitario sí que me gustaba, pero me conquistó la prosa. La poesía siempre me pareció afectada, incoherente y anárquica (quizás debo volver a ella).

Víctor me dijo que no me preocupara, que sus versos eran muy narrativos y es verdad: son fáciles de leer, no busca esas florituras que son la base de muchos poetas. El leguaje que utiliza es el de la calle, el que se oye en la barra de cualquier bar de esta parte del mundo. Por lo menos por ahí me convenció. Suena a cercano y real, no a artificial e inventado, a palabras “baleiras” como las de los poemas que odio.

Otro punto que no me gusta de la poesía en general (este es personal e intransferible, además de que se que no tengo razón) es que con la prosa, por mucho que lo que me cuenten se suponga que es realidad o sea autobiográfico, me lo tomo como ficción, no me preocupa si la historia nos cuenta unas experiencias reales o imaginarias, solo me preocupa como lo cuenta y lo que saco yo de esa lectura. Con la poesía me ocurre al revés, me lo tomo todo como vivencias personales, realmente me creo que Víctor vivió todo lo que describe pero realmente eso no es importante. Lo importante es el estilo y lo que me hace sentir esa lectura.

Mi conclusión tras leer Nota a pé de barra es que todo cambia para que todo siga igual. Siento los pesares, dudas y agobios que surgen en sus poemas como los que sentía yo en mi juventud. Todo ha cambiado pero en el fondo las grandes preguntas, los grandes miedos, las grandes ambiciones siguen siendo los mismos. O por lo menos un yo mío más joven se ha visto reflejado en estos poemas. Me ha gustado mucho el ver que nada cambia, que transitamos por caminos más o menos similares donde el amor, la amistad, la diversión, la incertidumbre del futuro sigue siendo lo que mueve el mundo.

Tengo que agradecerle a Víctor el que me regalara su libro. Más allá de que me gustara mucho, se lo agradezco porque realmente me estaba regalando un trocito de su alma, de su historia, de su saber y eso es lo realmente importante. Os guste o no la poesía os recomiendo Nota a pé de barra y mucho más a su escritor.

 

 

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