No voy a descubrir a nadie quien es Sergio Pitol, ya que es uno de los autores con mayor reconocimiento por parte de la crítica de las letras hispanoamericanas,  galardonado con varios de los premios más prestigiosos entre los que figura el Cervantes (2005) o el Juan Rulfo (1999). Por si fuera poco, gran parte de su fama se la debe a su cuentos por lo que esta recopilación, a priori, es una buena elección.

Y por una vez no me ha decepcionado.  Entiendo el porqué le gusta a la crítica: esas frases largas y densas, esos giros del argumento, el dominio de la técnica… La verdad es que no se puede negar que el señor Pitol sabe escribir. Además, sus cuentos tienen ritmo, sorprenden y atraen. Obviamente hay cuentos mejores y otros no tan buenos, pero por lo general me han dejado un gran sabor de boca.

Los relatos varían de temática aunque triunfa el mal (especialmente el diablo) y la metaliteratura (sobre todo la génesis de la obra). Abundan los personajes turbios, oscuros, que van en busca de una realidad que se le pierde entre la niebla. Su ritmo puede llegar a resultar cansino, exige una concentración constante, pero así es la vida y no va a ser menos la buena literatura.

Se lo recomiendo a los amantes de los buenos libros. No sé si el autor es merecedor de los grandes premios que ha recibido, a mi me parece que está a la altura de otros muchos que no los han recibido y por encima de otros que pueblan las mismas listas.

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Los detectives salvajes – Bolaño

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