Mis últimas incursiones en la literatura francesa actual me han deparado grandes libros. Tanto Enard nos habla de batallas, de reyes y elefantes como Higiene del asesino de Nothomb me parecieron buenos escritores por lo que me decidí buscar algún otro que reafirmara mi gran aprecio por las letras del país vecino. Así que cuando navegando por internet, me encuentro que la revista GQ considera a Los Once de Pierre Michon como uno de los 50 mejores libros de este siglo, y que además ganó el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa no lo dudé más y me lancé a su lectura. Pues no es por llevar la contraria pero a mí me ha parecido un tostón insufrible. Unas frases kilométricas que de tanto matizar lo único que consiguen es hacerte perder el hilo; un tema, la época del Terror de la revolución francesa,  que a los franceses le puede parecer interesante como es pero a mí no tanto;  y un juego intrincado en el que se mezclan los personajes históricos con los inventados, hacen que realmente lo único que me pareciera acertado de esta novela sea que tiene poco más de cien páginas. Os aseguro que si pasara de 150 lo hubiera dejado en la 30, pero la curiosidad por ver si mejora o intentar entender porqué se le ha otorgado un prestigioso premio (y sobre todo el saber que solo me quedaba 90 minutos de sufrimiento) me hicieron terminarlo. Pero lo que realmente me ha llamado la atención es que parece que soy el único que le parece que este libro es un bodrio. Todas las críticas que encontré les parece una obra elogiable. Una idea clara me la da Jesús Ferrero en su crítica en El Pais: Dos obras maestras de Pierre Michon:

El recurso narrativo que emplea Michon en Los once es muy ondulante y lleno de reflejos, que se deslizan de una a otra situación como los reverberos de la luz sobre las crestas de las olas.

No voy a hacer comentarios, si esa frase os incita a comprar hacer el libro (hacerlo por favor en el enlace de la derecha), no lo dudéis ni un minuto, leerlo y después dejar un comentario y explicarme porque os ha gustado.  No dudo que los recursos utilizados por don Pierre sean ondulantes, lo que os puedo asegurar es que también son pedantes… Me parece más acertado el argumento que nos ofrece la revista GQ para incluirlo en su lista: “Porque nosotros no somos tan perfectos para que nos guste como nos debería gustar”. Recomendable para los que piensen que la literatura se mide por la longitud de sus frases y por el número de veces que tienes que consultar el diccionario.
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