Normalmente me gusta explicar el porqué he leído un libro, qué razones me han llevado a escoger ése y no otro cualquiera. En este caso se lo debo, y le doy gracias ya que me gustó mucho, a mi amigo Rafa. Me comentó que Jaime Bayly era uno de los autores que estaba leyendo y me animó a que siguiera sus pasos. También me mencionó que un libro suyo había quedado segundo en un premio Planeta, hecho que para mi no significa mucho, ya que aunque los premios me parecen interesantes ya que me pueden descubrir a algún escritor interesante, el Planeta me parece un simple recurso de marketing que poco tiene que ver con la literatura y sí con vender más.

Desconocía en el momento que me dirigí a la web de la biblioteca la gran polémica que supuso que esta obra quedara en segunda posición del premio Planeta. De hecho, la escogí porque era la única del autor que se encontraba disponible en aquel momento. Pero si hubiera conocido las palabras de Juan Marsé sobre la obra en cuestión, decididamente me hubiera lanzado por Y de repente, un ángel.

Coincido en que este libro no es una obra maestra de la literatura contemporánea, es que de esas salen como mucho una al año que muy posiblemente no ganaría un premio literario. Pero Y de repente, un ángel es un buen libro. Cuenta una historia sencilla de cómo el conocer a una persona te cambia la vida. No tiene nada que ver con la evolución de un escritor, por lo que las declaraciones de Marsé «recurre a un escritor, sin que luego desarrolle cómo influye la cuidadora de la casa en la creación literaria del protagonista. Es como si se clavara un clavo en una pared, sin que al final se cuelgue ningún cuadro en la pared» me parecen una soberana tontería. La profesión del protagonista no importa, el que sea escritor sólo influye que en vive cómodamente y no tiene que ir a trabajar todas las mañanas, lo importante es la relación entre los dos personajes principales, el escritor y su mucama analfabeta, y como ésta influye en ambos. Se trata de una novela sobre el fracaso. Fracaso en las relaciones padre-hijo madre-hija, el fracaso o desorden de un país y sobre todo de cómo superar ese fracaso, de comprobar como un hecho fortuito como el contratar una chica de la limpieza puede suponer ese punto de inflexión que te ayude a superar tus limitaciones.

Todo esto escrito con sencillez, una prosa fácil que fluye sin interrupción haciendo que termines el libro en unas pocas horas. Además encontramos un humor sutil y unas historias delirantes sobre libros ¿Qué más se puede pedir?

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