Ignacio Martínez de Pisón es alguien que desde hace tiempo tenía ganas de leer. No sé especificar el porqué, quizás desde que ganó en 2014 el Premio Nacional de Narrativa, o simplemente porque me parece un nombre muy aristocrático. La verdad es que es uno de los autores actuales españoles que estaban en la lista de pendientes, por lo que me decidí por su última novela Fin de temporada que tanto El Pais, La Vanguardia, El Correo y Esquire consideran un de los mejores de 2020.

Siempre me gusta fiarme de los premios y de las listas de los “mejores” para escoger mis lecturas. Muchas veces he descubierto gracias a esa vía grandes obras, pero cada vez tengo más claro que las listas (sobre todo las de periódicos y revistas famosas) son un simple escaparate para las novedades editoriales y los premios, bueno, pues depende, pero tampoco son infalibles.

No voy a decir que Fin de temporada me pareció un bodrio, pero de ahí a incluirlo en una lista de lo mejor del año hay mucho trecho (aunque tampoco es que me surjan muchos otros títulos, también debo admitir que no leo muchas novedades actuales).

Os copio la sinopsis que nos ofrece Planeta de Libros:

Una carretera junto a la frontera de Portugal, junio de 1977. Juan y Rosa, apenas adolescentes, tienen cita en una clínica abortista clandestina, pero un accidente les impedirá llegar a su destino. Casi veinte años después, Rosa y su hijo Iván comienzan el que será el proyecto de su vida, la recuperación de un camping en la Costa Dorada, en el otro extremo de la península. Desde que Iván nació han vivido en diferentes lugares, siempre de forma provisional, siempre solos, huyendo de un pasado que no tardará en alcanzarlos.

Esa es la base para ir construyendo una historia sobre la relación de una madre soltera y su hijo, sobre un pasado no hablado, sobre una familia ausente, sobre esos temas no resueltos que nos definen y marcan nuestro futuro.

La novela se basa en la relación (para mi enfermiza) de una madre con su único hijo. También aparecen una serie de personajes importantes la novia francesa, la socia de la madre, las familias olvidadas que nos sirven para acaba de definir esa relación tóxica materno filial.

Planeta de Libros también dice:

Ignacio Martínez de Pisón traza personajes memorables y una relación madre e hijo extraordinaria en esta historia que recorre casi un cuarto de siglo y nos descubre que el pasado no resuelto es una trampa vital aunque intentemos ignorarlo, o precisamente por ello.

Y es en esta parte en la que no estoy tan de acuerdo, para mí los personajes no son tan memorables ni su relación tan extraordinaria, de hecho hay varias situaciones en las que me parece que los personajes fallan, en el sentido de que tal como están trazados yo creo que se deberían comportar de otra manera.

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